martes, 22 de enero de 2013
El domingo fui al Acuario de Gijón e hice montones de dibujos de peces, crustáceos y todo tipo de animal marino. Esta es una pirañita coloreada con Photoshop –un poco chapuzas–, a modo de pequeño adelanto.
A las ilustraciones originales les voy a dar color con acuarela de toda la vida, no os preocupéis, lo digital no es lo mío.
jueves, 17 de enero de 2013
Hay vacaciones en la ESAPA y yo no me había dado cuenta. ¡No están pasando lista! He aquí a Rebeca, profesora de INNOVACIÓN, absorta en su labor mientras veíamos el documental de Robert Crumb porque no había venido nadie a clase. Se pasó así una hora, quieta, sin moverse un pelo, lo juro. Y yo tenía que probar las nuevas acuarelas...
miércoles, 9 de enero de 2013
miércoles, 12 de diciembre de 2012
#Bilbao2012
El Guggenheim organiza una exposición acerca del artista austríaco Egon Schiele, que casualmente es mi artista favorito de todos los tiempos, así que, como es menester, fui a ver dicha exposición a Bilbao este puente. Y fueron unas vacaciones de lo más productivas.
Comencé a dibujar en el célebre cafetón de reuniones de intelectuales Iruña, fundado en 1903. El sitio era muy bonito y la gente muy interesante.
Dimos una vuelta por la ciudad antes de ir al Guggenheim. También nos dimos una vuelta por el Bilboko Arte Ederren Museoa, que tenía una exposición de Fernando Botero. Sinceramente, me parece horrendo. No sé a quién demonios puede gustarle.
Nos dimos una vuelta por el casco antiguo y cogimos el tranvía hasta el Guggenheim. No sabíamos cómo funcionaba eso exactamente, tal vez nos colásemos, pero pagar, pagamos. Me gusta el dibujo de la chica y el árbol, los coloreé con acuarela y unas gotas de lluvia, qué poético.
El rato que tardan en traerte la comida en los restaurantes, o en la sobremesa, son grandes momentos para dibujar. Además, suelen estar abarrotados de gente. El de la esquina superior derecha tenía entradas para aquella noche, no digo más.
Aquí tenenemos algunos dibujos chulos. Me gusta el de los Tulipanes, una de las míticas esculturas del Guggenheim, por Jeff Koons. Al otro lado tenemos las esculturas blandas de Claes Oldenburg, del que también había una exposición. De Schiele no hice ningún dibujo. Me dio sindrome de Stendhal y no pude hacer nada más que contemplarlos embobado a medio centímetro de distancia.
Fue una muy grata sorpresa ver que La materia del tiempo, de Richard Serra, seguía allí expuesta. Había visto la obra en otro viaje que hice en enero, cuando tenían una especie de doble exposición de Serra y Constantin Brancusi, y me encantó.
Al verlas en fotografías no impresionan tanto, puedes pensar "vaya, sí, es enorme", pero una vez las ves en persona todo cambia. No es que sean enormes, es que tú eres pequeñito a su lado, te metes dentro de ellas y ellas se meten dentro de ti. Cambian el ritmo del tiempo y del espacio, y te sobrecogen. Correr por dentro de la Serpiente, de más de 30 metros de largo es aterradoramente hermoso. No tengo palabras para describirlo.
Por cierto, las esculturas se van a quedar allí como mínimo hasta dentro de veinticinco años, si es que no se quedan para siempre, y sumado a lo de Schiele... tenéis que ir a verlo, sin excusa.
Después de la fantástica visita al Guggenheim y de saquear su liburdenda, fuimos a Santillana del Mar a ver la cueva de Altamira. El hotel era precioso, una lástima que no haya dibujado la fachada exterior. No obstante, me gusta bastante esta vista del balconcito. Hacía un frío de muerte.
En un restaurante de Santillana del Mar —donde tenían un flan de queso para chuparse los dedos— habían instalado una especie de escanciador automático extraño con forma de serpiente. La gente bebía la sidra a sorbitos, la sidra se bebe de un trago, por favor. En Bilbao también la bebían mal.
Fijáos en mi autorretrato en un grifo. Por Dios, soy horrible *risas*.
*Fe de erratas: en el dibujo, donde pone Atapuerca, quiere decir Altamira.
Eso tan colorido es la entrada a la cueva de Altamira. En el museo tienen una reproducción de la cueva, a la original no dejan entrar porque se estropea. Además, en el museo tienen un original del ilustrador Fernando Vicente, que es uno de mis favoritos. No me lo imaginaba tan enorme.
En resumen, un viaje muy constructivo e inspirador, ya he realizado el sueño de ver en persona la obra del Maestro. Y para acabar, una gran cita de un gran artista:
Comencé a dibujar en el célebre cafetón de reuniones de intelectuales Iruña, fundado en 1903. El sitio era muy bonito y la gente muy interesante.
Dimos una vuelta por la ciudad antes de ir al Guggenheim. También nos dimos una vuelta por el Bilboko Arte Ederren Museoa, que tenía una exposición de Fernando Botero. Sinceramente, me parece horrendo. No sé a quién demonios puede gustarle.
Nos dimos una vuelta por el casco antiguo y cogimos el tranvía hasta el Guggenheim. No sabíamos cómo funcionaba eso exactamente, tal vez nos colásemos, pero pagar, pagamos. Me gusta el dibujo de la chica y el árbol, los coloreé con acuarela y unas gotas de lluvia, qué poético.
El rato que tardan en traerte la comida en los restaurantes, o en la sobremesa, son grandes momentos para dibujar. Además, suelen estar abarrotados de gente. El de la esquina superior derecha tenía entradas para aquella noche, no digo más.
Aquí tenenemos algunos dibujos chulos. Me gusta el de los Tulipanes, una de las míticas esculturas del Guggenheim, por Jeff Koons. Al otro lado tenemos las esculturas blandas de Claes Oldenburg, del que también había una exposición. De Schiele no hice ningún dibujo. Me dio sindrome de Stendhal y no pude hacer nada más que contemplarlos embobado a medio centímetro de distancia.
Fue una muy grata sorpresa ver que La materia del tiempo, de Richard Serra, seguía allí expuesta. Había visto la obra en otro viaje que hice en enero, cuando tenían una especie de doble exposición de Serra y Constantin Brancusi, y me encantó.
Al verlas en fotografías no impresionan tanto, puedes pensar "vaya, sí, es enorme", pero una vez las ves en persona todo cambia. No es que sean enormes, es que tú eres pequeñito a su lado, te metes dentro de ellas y ellas se meten dentro de ti. Cambian el ritmo del tiempo y del espacio, y te sobrecogen. Correr por dentro de la Serpiente, de más de 30 metros de largo es aterradoramente hermoso. No tengo palabras para describirlo.
Por cierto, las esculturas se van a quedar allí como mínimo hasta dentro de veinticinco años, si es que no se quedan para siempre, y sumado a lo de Schiele... tenéis que ir a verlo, sin excusa.
Después de la fantástica visita al Guggenheim y de saquear su liburdenda, fuimos a Santillana del Mar a ver la cueva de Altamira. El hotel era precioso, una lástima que no haya dibujado la fachada exterior. No obstante, me gusta bastante esta vista del balconcito. Hacía un frío de muerte.
En un restaurante de Santillana del Mar —donde tenían un flan de queso para chuparse los dedos— habían instalado una especie de escanciador automático extraño con forma de serpiente. La gente bebía la sidra a sorbitos, la sidra se bebe de un trago, por favor. En Bilbao también la bebían mal.
Fijáos en mi autorretrato en un grifo. Por Dios, soy horrible *risas*.
*Fe de erratas: en el dibujo, donde pone Atapuerca, quiere decir Altamira.
Eso tan colorido es la entrada a la cueva de Altamira. En el museo tienen una reproducción de la cueva, a la original no dejan entrar porque se estropea. Además, en el museo tienen un original del ilustrador Fernando Vicente, que es uno de mis favoritos. No me lo imaginaba tan enorme.
En resumen, un viaje muy constructivo e inspirador, ya he realizado el sueño de ver en persona la obra del Maestro. Y para acabar, una gran cita de un gran artista:
El arte no puede ser moderno, el arte es eterno.
Egon Schiele
jueves, 8 de noviembre de 2012
Esta me gusta. Es una interpretación libre del Parque del Muelle en Avilés, frente a la ESAPA. Está en una libretita nueva dedicada a la clase de Dibujo, es más grande que la moleskine que solía utilizar. Tiene igual dos meses, no lo subí hasta ahora por pereza, pero bueno, aquí está. Espero que os guste.
lunes, 27 de agosto de 2012
Dagón y el hipocampo
Este es un boceto de la portada del #2 de una serie de fantasía épica que tiene por protagonista a Dagón, un fuerte y viril atlante (actualmente residente en Lemuria) que vive disparatadas aventuras con toda clase de deidades antediluvianas y monstruos aterradores, pero siempre con mucho humor.
El #1 se titula Dagón presidente.
Es boceto porque está hecho a ordenador y pensaba hacerlo en limpio y a mano, ya que dibujar por ordenador es muy trabajoso y aburrido.
Me preocupa un poco que el trazo sea demasiado Mike Mignola, autor de Hellboy.
Y otra cosa, no sé si os habréis fijado, pero la portada está en francés. Esto es porque las aventuras de Dagón están destinadas a las editoriales francesas, donde el cómic (bande dessinée) tiene muchísima más aceptación que en España.
Por cierto, los franceses llaman Miñolá a Mignola. Aterradoramente cómico.
El #1 se titula Dagón presidente.
Es boceto porque está hecho a ordenador y pensaba hacerlo en limpio y a mano, ya que dibujar por ordenador es muy trabajoso y aburrido.
Me preocupa un poco que el trazo sea demasiado Mike Mignola, autor de Hellboy.
Y otra cosa, no sé si os habréis fijado, pero la portada está en francés. Esto es porque las aventuras de Dagón están destinadas a las editoriales francesas, donde el cómic (bande dessinée) tiene muchísima más aceptación que en España.
Por cierto, los franceses llaman Miñolá a Mignola. Aterradoramente cómico.
martes, 7 de agosto de 2012
Madrid 2012 (I)
Este fin de semana —del 3 al 6 de agosto— me fui a Madrid, a ver museos, ir al zoo y morirme de calor, entre otras cosas. Pensé que haría muchos dibujos de fauna madrileña, ya sabéis, y al final lo que más dibujé fue fauna del zoo.
No obstante el viaje, en cuanto a lo artístico se refiere, no fue para nada en balde. Conseguí un libro bien grande y bien gordo de Fernando Vicente, uno de mis ilustradores favoritos y uno exclusivamente de bocetos de Klimt. Sólo por este último el viaje mereció la pena, porque todo lo que se encuentra de Klimt por ahí son obras terminadas, que es lo que gusta, ¿no?, con esos despliegues de oro y estampados de otro mundo, pero bocetos muy rara vez los encuentras. No ha visto uno El beso hasta que no ha visto su boceto. También me compré un librito de Toulouse-Lautrec y, apoyando a las nuevas generaciones, un cómic muy bonito de Ana Galvañ, con historias cortas bastante perturbadoras pero muy monas, todo ha de decirse.
Pero vayamos a lo que interesa.
La de arriba es una chica de aguileñas facciones que no paró de quejarse en todo el vuelo. Que si se retrasaba, que si "¿por qué tengo que esperar por alguien que ni siquiera conozco?" (sic), que si los azafatos tal, que si las azafatas cual. Repelentita.
Y la de abajo es una chica que vi en el Prado. Llevaba un sombrerete de paja y lo que yo pensaba que era una falda, pero resultó ser un pantalón. Al día siguiente la volví a ver en el Reina Sofía, y seguro que ella también me reconoció.
Tengo más dibujitos, sobre todo de animales, y hasta uno de Sandro Rey. Ya los iré poniendo aquí, gracias.
No obstante el viaje, en cuanto a lo artístico se refiere, no fue para nada en balde. Conseguí un libro bien grande y bien gordo de Fernando Vicente, uno de mis ilustradores favoritos y uno exclusivamente de bocetos de Klimt. Sólo por este último el viaje mereció la pena, porque todo lo que se encuentra de Klimt por ahí son obras terminadas, que es lo que gusta, ¿no?, con esos despliegues de oro y estampados de otro mundo, pero bocetos muy rara vez los encuentras. No ha visto uno El beso hasta que no ha visto su boceto. También me compré un librito de Toulouse-Lautrec y, apoyando a las nuevas generaciones, un cómic muy bonito de Ana Galvañ, con historias cortas bastante perturbadoras pero muy monas, todo ha de decirse.
Pero vayamos a lo que interesa.
La de arriba es una chica de aguileñas facciones que no paró de quejarse en todo el vuelo. Que si se retrasaba, que si "¿por qué tengo que esperar por alguien que ni siquiera conozco?" (sic), que si los azafatos tal, que si las azafatas cual. Repelentita.
Y la de abajo es una chica que vi en el Prado. Llevaba un sombrerete de paja y lo que yo pensaba que era una falda, pero resultó ser un pantalón. Al día siguiente la volví a ver en el Reina Sofía, y seguro que ella también me reconoció.
Tengo más dibujitos, sobre todo de animales, y hasta uno de Sandro Rey. Ya los iré poniendo aquí, gracias.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)














