viernes, 20 de septiembre de 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
domingo, 25 de agosto de 2013
Este finde jugué bien mis cartas y conseguí no pisar mi casa en dos días. Creo que sólo me llaman la atención tíos raros y chicas bonitas. Y los amigos que se quedan quietos y puedo dibujarlos más fácilmente (aunque la gracia de dibujar a gente es que no se enteren, que te lo pongan difícil).
El tipo rosado de arriba a la derecha era un súper fauna. Quería entrar al bar y no le dejaban. Yo quería que hubiera hostias (porque podría haberlas habido y muy finas), pero al final me fui y no supe lo que pasó. Una lástima.
Después de 48 horas nonstop por la lasaña social, por fin volví a casa. Al menos pude ver mundo.
jueves, 22 de agosto de 2013
A esta chica ya la tenía dibujada aquí (primera foto, página de abajo, esquina superior derecha). Mide dos metros, lo juro.
Y aquí está Charles soltando mierda por la boca. Hay que quererlo igual, ¿no?
domingo, 28 de julio de 2013
Madrid 2013
Este año, como todos los años desde hace tres años, me fui con mis amigos Charles* y Antón** de viaje veraniego. Este año había poco presupuesto, así que nos fuimos tres noches a Madrid, destino perfecto para que unos tristes muchachos de provincias se dejen los cuartos en libros y comida basura.
* El de la barbita.
** El de los ricitos.
Cogimos el Alsa a las 10 de la mañana y llegamos allí a las 15:30. Yo por mí lo hubiera cogido a las 6 o inculos a las 0:30, para haber dormido en el bus, pero el hotel nos dejaba entrar a partir de las 14:00, así que era tontería. Ese día no hicimos gran cosa, fuimos de shopping por la ciudad y poco más.
El segundo día hicimos más cosas, visitamos el Museo Naval —Antón es fan— y fuimos al Prado. Quería ver expresamente un cuadrito, un bodegón de caza de José del Castillo que quería utilizar para la portada de un disco, pero al final nada de nada. El cuadro es muy bonito, está en la tercera planta y nadie se pasa por allí a verlo.
Después de ver El desafío de las águilas, bajamos al McDonald's a por una Coca Cola. Ese día también fuimos al Thyssen, pero nada supera lo del topless. El panfletito olía a cómic de Hellboy y lo utilicé a modo de pañuelo improvisado porque a la vuelta Villalpando hedía a heces de caballo.
Bueno, en resumen, otro gran viaje lleno de diversión y cultura. Llevaba muy poco dinero, pero casi que mejor, así sintetizo gastos. Compré sólo tres libros, uno de Moholy-Nagy, otro de Kokoschka y un tercero de pósters de conciertos súper chulo. El año pasado en París volví con doscientos euros en libros, la mayoría morralla, y aunque me dejé en Madrid algún ejemplar muy interesante, me siento menos gastizo y más contento conmigo mismo.
Aunque ahora que lo pienso, me he quedado sin nada de dinero para agosto.
En fin, el año que viene nos vamos a Venecia.
* El de la barbita.
** El de los ricitos.
Cogimos el Alsa a las 10 de la mañana y llegamos allí a las 15:30. Yo por mí lo hubiera cogido a las 6 o inculos a las 0:30, para haber dormido en el bus, pero el hotel nos dejaba entrar a partir de las 14:00, así que era tontería. Ese día no hicimos gran cosa, fuimos de shopping por la ciudad y poco más.
El segundo día hicimos más cosas, visitamos el Museo Naval —Antón es fan— y fuimos al Prado. Quería ver expresamente un cuadrito, un bodegón de caza de José del Castillo que quería utilizar para la portada de un disco, pero al final nada de nada. El cuadro es muy bonito, está en la tercera planta y nadie se pasa por allí a verlo.
Después de ver El desafío de las águilas, bajamos al McDonald's a por una Coca Cola. Ese día también fuimos al Thyssen, pero nada supera lo del topless. El panfletito olía a cómic de Hellboy y lo utilicé a modo de pañuelo improvisado porque a la vuelta Villalpando hedía a heces de caballo.
Bueno, en resumen, otro gran viaje lleno de diversión y cultura. Llevaba muy poco dinero, pero casi que mejor, así sintetizo gastos. Compré sólo tres libros, uno de Moholy-Nagy, otro de Kokoschka y un tercero de pósters de conciertos súper chulo. El año pasado en París volví con doscientos euros en libros, la mayoría morralla, y aunque me dejé en Madrid algún ejemplar muy interesante, me siento menos gastizo y más contento conmigo mismo.
Aunque ahora que lo pienso, me he quedado sin nada de dinero para agosto.
En fin, el año que viene nos vamos a Venecia.
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